domingo, marzo 19, 2017

Recordamos a Francisco Palau de la mano de Teresa Mira

20 de marzo

Aunque la Venerable Teresa Mira, cmt,  no conoció personalmente al P. Palau, su afinidad y sintonía con el carisma palautiano lo recibió de buena fuente. En Novelda, cuando la joven Teresa frecuentaba la comunidad y pasaba las tardes de los domingos en el colegio de las hermanas carmelitas misioneras teresianas, tuvo contacto con una de aquellas hermanas, María de Sta Teresa (Gateu Galucho), a la sazón superiora de la comunidad.

 La Hna María de Sta. Teresa, fue una de  aquellas jóvenes afortunadas que recibieron su formación casi de la mano del fundador, que lo admiraron  como hombre de fe y amor apasionado a la Iglesia,  que supo de su fidelidad a las necesidades más apremiantes de los hombres de su época. Perteneció al grupo de hermanas que  pudo admirar de  cerca   a su fundador, sin duda, ella también quedó contagiada de su celo y amor a la que él llamaba ‘su cosa amada’. Lo vio empeñado en su obra de fundador para dotar a la Iglesia de almas misioneras y contemplativas, hombres y mujeres que, con su oración y servicio, pero sobre todo con su amor apasionado a la humanidad fueran pioneros amantes, entregados, dispuestos a servirla y amarla.

lunes, febrero 27, 2017

Recuerdo agradecido de las CMT a Teresa Mira, cmt


Saludo de  Hna. General.  Mª. José Gay
Actos en "Teresa Center" Filipinas

video
Las CMT del Centro Teresa Mira de Lucena, Pilipinas, celebran la fiesta de su titular con varios festejos. 
Recuerdos...


"Hoy huele a jarmín", evoca lo que se decía de Teresa Mira, cmt,
"cuando Teresa visitaba las casas de sus amigos y vecinos les llevaba un  "ramito de jazmín" era el obsequio que dejaba su presencia colmada de serenidad, dulzura, benevolencia, sonrisas, amistad de la buena"


Las gentes de su pueblo la recuerdan con cariño y agradecen al cielo el don concedido de tener entre sus habitantes a esta hija predilecta, humilde y buena, ¡santa!. No todos los pueblos tienen esa suerte.


Teresa Mira, cmt, fue educadora de niños, por vocación, . A su lado, todos se sentían bien. Las mamás agradecían el cuidado esmerado y el gran afecto que la Hna. Teresa sentía por sus hijos. Tenía muchos en la clase, eran pequeñitos, las madres trabajaban y necesitaban a alguien que cuidara de ellos. Estaban seguras de su cariño y protección: "mire señora, que aquí ya no cabe ni uno más, ya son tantos... pero las mamás no atendían razones; Hna. Teresa, haga un huequito, aquí se lo dejo..."  y se marchaban contentas, seguras de que aquél ángel cuidaría de todos y cada uno como la mejor mamá.


domingo, febrero 26, 2017

Recordando a Teresa Mira, cmt

26 de febrero 

y celebrar a Teresa Mira García, cmt

La familia de Carmelitas Misioneras Teresianas, Miembros del Grupo MILPA y amigos recordamos con cariño y afecto  a Hna. Teresa Mira García, cmt, en el 76 aniversario de su entrada en el cielo.

Su muerte, como su vida entera fue un regero luminoso de gracia. Su hermana Magdalena Mira, cmt, nos ha dejado un largo testimonio lleno de emoción de sus últimos momentos:   

“Sentías la necesidad de dejar este mundo y entregarte para siempre al Amado. Tu cuerpo estaba ya tan extenuado y consumido que nada le quedaba por perder. Sólo te quedaba el corazón colgado dentro, se supone que sostenido por el amor. Aquí tienes hermana mía el martirio que tanto anhelabas cuando decías: “No tendremos la suerte de ser mártires”. 

Llegó la noche del día 26 de febrero de 1941, a las once, desaparecieron los mareos y los ahogos, quedándote una respiración tranquila y normal. La lucha estaba concluida. Dos horas estuviste con esta respiración de paz; y a la una de la mañana del día 26, miércoles de ceniza,  dejabas de existir entregando tu alma al Creador…”

domingo, noviembre 13, 2016

Hoy huele a jazmín




Hoy Carmen, una vecina de nuestra calle, me encuentra y me dice que si tengo un momento quisiera hablar conmigo y entregaría uno de los que considera  sus “tesoros”, que no sabe a quién darlo antes de morir. Quedamos que vendrá a casa esta misma tarde.
          Nos encontramos en un despacho de la Residencia. Carmen llega con una bolsa de plástico en cuyo interior trae el “tesoro”. Se trata de un libro de poesías titulado “Quaderns de Poesia”, datado en setiembre de 1997.
          Carmen me explica que el libro se lo regaló un sacerdote mientras ella cuidaba a su hijo pequeño de 18 años, que tuvo un grave accidente de moto, con contusiones en la cabeza y piernas, que lo puso al borde de la muerte.
          Pasó muchos meses acompañando a su hijo en el hospital, fuera de su casa, noche y día al lado del hijo que se debatía entre la vida y la muerte. Me lo explica con lágrimas en los ojos. “Para mí los hijos son sagrados” me dice.
          El capellán del hospital le regaló el libro: le dijo que no estaba editado y que era fruto de poesías que los miembros de un club de Les Planes (pueblo de la provincia de Barcelona) aportaban, y con ellas se había hecho el libro.
Uno de los días -cuenta- estando en la habitación con mi hijo, noté un olor muy fino, muy suave, noté una sensación muy agradable, como  algo sobrenatural que envolvía el ambiente. Cuando se terminó el olor pensó que qué pena que no había pedido nada para su hijo…
          El tiempo pasó, aunque  para ella  el episodio del “buen olor” se le quedó grabado y como algo misterioso que no acababa de identificar.